Este mes ha sido un poco raro, tirando a tortuoso y lleno de cambios. Pero ya estamos en la última semana de abril, y como ya va siendo una costumbre toca un breve relato LGBT.

Si ya has leído los anteriores, es muy posible que notes algo durante la lectura. Ahí te lo dejo, pero si quieres saber más, te invito a unirte a las Charlas de Piso porque ahí es donde te cuento los cotilleos más sustanciosos 😛

Y ahora te dejo con el relato de abril:

Huir de la ciudad

 

Huir de la ciudad

Entre tanta caja llena de recuerdos y alguna que otra tontería, volví a reencontrarme contigo, con esa mueca casi infantil que hacías bizqueando los ojos cuando te pedía que posaras para una selfie. Las conservo todas, son pocas, pero las guardo entre las páginas de ese libro que un día me prestaste y jamás devolví. Tu libro en la mesita de noche me hacía creer que dormía a tu lado, y entonces lo acariciaba imaginando mis dedos en tu barba rasposa, mirándonos en silencio, hasta quedarnos dormidos.

¿Qué ocurrió? Todavía no lo sé. Algo se torció en nuestras vidas, dejando carámbanos de hielo en mi pecho. Dicen que en el espacio no hay ruido, pero en mi cabeza, tu fallecimiento sonó como a un disparo a bocajarro. Me pregunto si habrá sido aquel idiota que te prometió llevarte a un hotel en la Luna. Siempre me dio muy mal rollo. Sí, nunca te lo dije.

¡Qué curioso! Nos encontramos en un centro comercial, en medio de tanta gente. Apenas fueron dos semanas juntos, pero algo me decía que eras tú, el único entre un millón. Y con tan poco tiempo, ¿cómo iba a hablar mal de tu ex? Serán cosas mías, ya sabes que soy un poco peliculero.

Hoy me he mudado a otra ciudad. Mi compañera de piso me preguntaba que por qué tiraba las bolsas de basura tan lejos, yo no quería decirle que donde solíamos dejarlas era el mismo lugar donde te encontraron tirado entre los contenedores. Por eso me he ido, no lo soportaba más.

Al abrir las cajas y sacar los libros, tus fotos se han caído al suelo. He sonreído mientras se me aguaban los ojos, porque ahí estabas tú, con esa mueca casi infantil sustituyendo tu rostro ensangrentado. Prefiero recordarte con los ojos bizcos en una selfie. Es mejor así, al menos para mí.

Un momento, alguien ha llamado a la puerta.

 

Imagen de Pixabay

 

 

4 thoughts on “Huir de la ciudad

  1. Pues no he pillado lo que se supone que hay que pillar. Soy un poco lenta a veces. Jajajaja. Pero igual me ha gustado mucho. Tiene ese toque de novela negra que me mola tanto…

    Con lo de las charlas de piso sigo igual. No hay forma de suscribirme a tu newsletter. Ya me pasó con Mandarica. Vuestro gestor de correo no me quiere nada. Besotes!!

    1. Pues no sé por qué ocurre eso. Te agregaré yo enseguida.

      En cuanto al relato, no sé si desvelar el secretillo jejejejeje

      ¡Besotes!

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