Una broma pesada

Muchas veces tengo la sensación de ser víctima de las bromas pesadas de la vida, sólo que no existe ninguna cámara oculta ni visible. ¡Y menos mal!

No sé si alguna vez os ha ocurrido que en un momento determinado empiezan a suceder cosas a nuestro alrededor que cuando reaccionamos, todo ha vuelto a la normalidad y parece que jamás ha ocurrido nada. Tras lo cual, es tan ridículo el sentimiento que deja y de igual manera, es difícil explicarlo e imposible de comprender…
Mejor relataré mi caso.

Esto ocurrió en Agosto de 2012…
Debido a un problema en la comunidad de vecinos, los del seguro tenían que venir pero nos comunican que post ponen la fecha a tres días más tarde. Pero igualmente me quedaba en casa y le digo a mi pareja que se puede llevar la llave del piso (no hicimos copia) porque no tengo intención de salir.
Mi pareja se va y yo me quedo sólo intentando buscar el frescor en una tórrida tarde de verano, con el ventilador casi en la cara. 
Al cabo de un rato, sigo acalorado a pesar de tener el ventilador en marcha y por una simple regla térmica, empiezo a estornudar y me congestiono tanto que parecía que tenía una reacción alérgica. 
Tiro del papel higiénico (que es lo más cercano) y trato de aliviarme de la mucosidad constante y de un estornudeo sin fin. 

De repente, suena el portero automático. Me imagino que es el del seguro o mi pareja.
Pasando a un plano general, estoy en calzoncillos, sudando, estornudando y sonándome los mocos con el rollo de papel en la otra mano.
Me lavo las manos lo más deprisa que puedo para no hacer esperar más a quien me llama. Pulso el botón del portero para abrir la puerta de la entrada y recuerdo que hay que hacer un poco de juego para que se accione la apertura exterior.
Seguidamente, suena el teléfono fijo y miro el número que para mi es desconocido. Por una norma en casa, no respondo a quien no conozco por teléfono.
Sigo estornudando y con el grifo nasal abierto.
Suena el móvil. Es el Whatsapp: “Abre que son los del seguro que me han llamado, están en la puerta”. 
¡Genial! Me digo a mi mismo. El portero no funciona y no tengo las llaves de casa. 
Me sueno los mocos de nuevo a fin de ganar unos minutos (sin mocos) y me pongo un pantalón y una camiseta. Dejo unas zapatillas en medio de la puerta para evitar que se cierre la puerta de casa tras mi salida o me quedo fuera de casa, moqueando, estornudando y con un cabreo nivel 10 hasta el regreso de mi pareja con las llaves. Y cuando estoy en la puerta exterior, no hay nadie, solo un gato debajo de un coche…
Afortunadamente, la puerta no se cerró y cuando entro, dejo de estornudar y por lo tanto de moquear. Empiezo a recuperarme a la vez que siento que todo vuelve a la normalidad hasta que suena de nuevo el Whatsapp: “Me han llamado diciendo que no hay nadie en casa”.
¡¡¡Vaya una tarde de mierda!!!
Ahora podéis comentarme o darme respuestas 🙂

¡¡Gracias!!

UCPM
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2 comentarios en “Una broma pesada

  1. Pues sí, vaya una tarde de mierda xd! Pero me ha gustado especialmente eso que has dicho de “n un momento determinado empiezan a suceder cosas a nuestro alrededor que cuando reaccionamos, todo ha vuelto a la normalidad y parece que jamás ha ocurrido nada”, eso pasa con un montón de cosas, no solo con el portero automático jejeje. Biquiños!

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  2. jajajaja!!!! ese momento en que al final te quedas diciendo “Hola????” es total!!! aunque a veces uno se pillao un cabreo de los guapos 😄
    Gracias por la visita!!
    Biquiños!!!
    PD: Tengo visitas pendientes a mucha gente OMG 🙂

    Me gusta

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