Una noche inquietante

Luz-noche-oscuridad

Por motivos familiares, muchas veces duermo en otra casa que aunque me resulte eso, familiar, no es lo que yo defino como “mi hogar”. Hasta esa noche, jamás me había percatado de que las paredes de aquella casa fueran a veces a hacer malas jugadas y uno empieza a escuchar voces (las mías siempre duermen a esas horas) y uno se inquieta a la par que se desconcierta, como así de rápido a uno se le quita el sueño por un par de horas….

No sé a que hora empezó todo pero escuché cómo se abría la puerta con su ñeeeec incluido, seguidamente, una serie de pasos se sucedieron uno tras otro haciéndome jurar que se me estaba acercando en la oscuridad de aquella habitación. Debo señalar que en ese momento estaba en la cama con los ojos abiertos como las luces largas de un coche; sobrecogido y en estado de alerta buscando el interruptor de la lampara. 
Oigo un par de pasos más cuando alcanzo por fin el dichoso botón de la luz y lo pulso cerrando los ojos deseando no encontrarme con alguien extraño a mi lado observándome de cerca. Los latidos de mi corazón palpitaban fuertemente, parecía que iba a salirme por la boca. Pero estoy yo sólo en la habitación, no hay nadie más.
Se encuentra bien señora? Necesita un poco de agua? – pregunta alguien al otro lado de la pared.

Maldición! No recordaba en absoluto que la vecina vive justo detrás de la pared es demasiado mayor como para dormir sola y tiene a una cuidadora que se encarga del turno de noche.

Intento tranquilizarme tomando unos sorbos de agua y apago la lampara de noche justo después de acostarme de nuevo en la cama. Respiro profundamente pero ya sé que no podré dormir en lo que queda de noche, estoy demasiado alterado para ello.

Pasados unos minutos, siento que algo se ha caído junto a mi cama y enciendo la luz con más prisa que antes. Observo a mi alrededor y ese horripilante muñeco de payaso me da la sensación de que se ríe endiabladamente de mi. De modo que abro la ventana y lo lanzo lo más lejos posible. No me gustan los payasos de ese tipo.
Y cuando estoy de nuevo a oscuras, con la inquietud por lo acontecido e intentando recuperar la calma, me vuelvo a preguntar porqué coño había dejado de fumar.

Feliz Lunes a todos!!!

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8 comentarios en “Una noche inquietante

  1. mi love !! a mi tampoco me gustan los “payasos” y abundan mucho, creo que mas de carne y hueso que como el que tiraste y te aseguro que tampoco me dejan dormir……..y eso que yo fumo. muakkks tkm

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  2. Me he quedado en plan “cómo?”. Pensaba que me ibas a contar algo de terror, jajaja. Lo que me he reído con este relato lo sé yo sola. Deberían abrir un nuevo género de relatos: Los de finales sorprendentes e inesperados. Biquiños!

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