Sin suerte

Sin suerte.

Nunca tuvo suerte en su vida, al revés, la suerte le huía.
Si le ofrecían lotería y no compraba, ese número tocaba. Pero no siempre, a veces le ofrecían y compraba y tampoco le tocaba.
Era imposible acertar.
Lo mismo le pasaba con las chicas, la que le gustaba y decidía decirle algo, al instante siguiente, la veía de la mano de otro.
Si alguna vez le daba tiempo a decirle algo a la chica, al otro día, la veía con otro.
Era su destino, no tener suerte.
Pablo Ramírez no era lo que se dice un hombre bueno, ni malo. No era feo, ni guapo. No era rico, ni pobre. Ni alto ni bajo, ni gordo ni flaco.
Era tan normal que nadie se fijaba en él, era prácticamente el perfecto hombre invisible.
Pablo ya tenía claro que debía dejar de soñar, de esperar un poco de fortuna, se encerraría en si mismo y viviría su propia vida particular. Ya no esperaba nada de nadie.
Ding Dong.
-¿Quién será a estas horas?-se dijo.
Abrió la puerta de su minúsculo piso y vio a la chica más bella que había visto en su vida, no es que hubiese visto muchas pero no importaba, la que tenía ante él era la más bella.
-Hola, Pablo Ramírez-dijo la belleza.
-Sí, sí, Pablo Ramírez soy yo.
-Me envía la agencia de contactos, yo también estoy soltera y por probar…-dijo ella resueltamente.
Pablo no podía creer en su suerte, ya se había olvidado de que se registró un día en una página de contactos para solteros y ahora tenía a esa belleza ante él. ¿Le habría cambiado la suerte por fin? Ya era hora…
-Pasa y hablamos-ofreció él, abriendo paso.
-No serás un loco salido o algo de eso.-dijo ella sonriendo.
-Como que si lo fuese te lo iba a decir-dijo Pablo ante lo que ella se carcajeó, hasta la carcajada era bella, Dios……
Pablo le ofreció de beber y ella aceptó, mientras él estaba en la cocina cacharreando nervioso, ella ojeó un poco la salita de estar, típico en las chicas.
Cuando Pablo salió medio frotándose las manos por su suerte, la chica estaba con un marco de fotos en la mano.
-¿Quién es esta señora?-preguntó ansiosa.
-Es mi madre, me dieron su foto, dijeron había muerto y me dieron en adopción.
-No puede ser-dijo ella.
-¿No?-él no sabía por dónde venían los tiros pero se estaba oliendo algo raro y lo de siempre.
Ella abrió su bolso y sacó una foto idéntica, aunque un poco más nueva.
-¿Qué haces con la foto de mi madre?-preguntó él.
-Esta es la foto de mi madre.
-La mía-dijo él tercamente.
-De los dos-dijo ella suspirando.
Se le había acabado la suerte a Pablo, no podría ligar con la belleza, era su hermana.
Pero bueno, ahora tenía una hermana. Tal vez tuviera amigas…

Por EldanY dalmaden de Relatos para todos  a quien le agradezco nuevamente por colaborar en este espacio cediendome su trabajo para publicar en este blog. Muchas gracias camarada!

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7 comentarios en “Sin suerte

  1. Amigo! siempre será un placer leerte! A ver si me pongo a terminar un relatillo mío y lo publico, que ya va siendo hora 😀
    Y por supuesto, siempre estás invitado a colaborar no lo dudes!
    Abrazos!

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  2. Bueno, decía que me ha encantado el relato y felicitaba al autor y al anfitrión.

    Es un cuento con un final de optimismo, a pesar de la mala suerte del protagonista.
    La narrativa es fluida y se lee con agrado.
    Me ha encantado y felicito a los dos por ello.

    Bueno, un abrazo más grande para el autor y otro más pequeñito para David, jajajaja, que no, que es broma.

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