Carta al Señor Autobusero

Estimado señor como se llame,

No sé porqué me dirijo a usted con lo de “estimado” por que para empezar, necesito ver a alguien varias veces para sentir un mínimo de aprecio y que yo sepa, es la primera vez que le veo, así que olvidemonos de lo de “estimado” y lo dejamos en Señor Autobusero.


A estas horas de la noche, rozando apenas las 23h, es cuando dispongo de algo de tiempo para escribir todo lo que he pensado en el transcurso de mi trayecto en dicho transporte público que he usado hoy de forma esporádica, y como usuario esporádico de su vehículo, tengo unas cuantas cosas que decirle.
Bien, pues lo que quiero decirle es que aplaudo su compañerismo con los demás trabajadores de su empresa pero tampoco creo necesario que lo demuestren yendo tres autobuses de la misma línea uno detrás del otro. No comprendo por qué se juntan tanto en lugar de mantener unos intervalos menos enervantes para los usuarios que esperamos en la calle con la tarjeta en mano, haga frío  calor o llueva a mares. Yo le quiero proponer algo, que se reúnan ustedes, los señores autobuseros, en sus tiempos de descanso o al final de sus jornadas en cualquiera de los pocos bares que todavía no han echado el cierre.

Sin lugar a dudas, mi experiencia de hoy en el autobús es digna de mención en Twitter y en Facebook. Nada más entrar y darle los buenos días, tenga usted la bondad de sacarse el dedo de la nariz, pues es muy soez para cualquier tipo de público. Dicho sea de paso para hacer hincapié en el lamentable mantenimiento de su habitáculo que hoy olía a orina a niveles tan altos que por un momento dudé de si subía a su autobús o a un urinario público motorizado.
Me reservo la cuestión de averiguar a donde va a parar todo el dinero que cuesta cada trayecto, porque no creo que sea en limpieza.

No quiero criticar tampoco su modo de conducir ésta enorme masa con ruedas pero si hayase la velocidad adecuada y fuera menos brusco en sus frenadas, sería toda una consideración por su parte. Le recomiendo un par de clases de conducir a modo de reciclaje.

Otro punto a destacar, hace referencia al cartelito que informa sobre la capacidad máxima de pasajeros y que parece ser que usted no lo ha leído. Acaso le distraería mucho de su particular juego de buscaminas? Quiero decir, a menudo el autobús está tan lleno de gente que desde afuera parece una lata de berberechos, pero cuando le da por poner el hilo musical a todo volumen  tengo la terrible sensación de estar a punto de vivir un Madrid Arena.

También me gustaría proponerle instalar ambientadores entre los carteles de publicidad y las vidrieras, porque con mucha frecuencia, se crean pequeños microsistemas causados por la gente que deriva inexorablemente en olores tan nauseabundos siempre y cuando dicha toxicidad no sea evaluada por controles sanitarios.
Hoy mismo, la simbiosis entre varón dandy y mortadela deja a la combinación de lejía y amoniaco en un simple juego infantil. 

Por último, no sé si agradecerle a usted o al fabricante de la flota de vehículos por disponer de innumerables espejos y barras de sujeción porque observo muy a mi pesar la “involución” de la especie humana cuando toman su móvil para hacerse fotos con morros de pato, o de fomentar los bailes exóticos debido a las barras verticales del pasillo central.

Muchas gracias por su atención,



PD: Le adjunto un kleenex por si no le bastase el papel al limpiarse el esfinter anal con esta carta.

Un usuario indignado
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18 comentarios en “Carta al Señor Autobusero

  1. En momentos como estos, es cuando agradezco enormemente vivir en una mini-city donde puedes ir andando a cualquier sitio…
    Pobre autobusero, qué repaso! Aunque también le has dado a los pasajeros, así, de rebote, por su actitud y sus costumbres higiénicas. Hay gente que cree que el desodorante está sobrevalorado: ¡SE EQUIVOCAN!
    Muaks

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  2. Juassssss, qué bueno, la verdad es que me da un yuyu coger cualquier clase de autobús…… y vamos, que por eso siempre procuro ir 10 horas por delante para coger el que yo quiera, sin agobios. Es que es la leche, tan pronto pasa un bus cada media hora como que te pasan 7 en 5 minutos, ni tanto ni tan calvo, organización, por favor…

    Un abrazo, genial post.

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  3. Si es que es toda una experiencia adentrarse en los autobuses, casi prefiero subir al de Otto de los Simpsons, que al menos hay buena música y pasan cosas más emocionantes jajjajajajja!!!!
    #organizaciónya ajjajajajaj
    Un abrazo camarada!

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  4. muy bueno……… me a gustado leer este post, los de son cladera van por el mismo camino, se monta cada personajillo con sus olores, q doy gracias cada vez q el autobusero hace una parada y se abren las puertas del centro del bus asi corre airecillo hasta la siguiente parada.
    saludos.

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  5. Ains!! Los autobuses son un mundo! Recuerdo mis primeros años universitarios… uff!! sardinas en lata sin poder agarrarte a ningún sitio, y lo mejor cuando cogen las curvas en las rotondas… jajaja!!

    Un saludo!

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  6. Hola Jessica!!!
    Tienes razón, en las curvas es cuando se pone a prueba nuestro equilibrio. Viste la escena de la peli “Los pájaros” de Hitchcock cuando los pericos se tambalean en una curva?? es perfectamente lo mismo!!jajajajjaja!!!!
    besazos!

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  7. Jajajaja, DAvid, ¡qué bueno!
    Tampoco suelo coger el autobús pero, cuando no me queda otra que hacerlo, salvo lo del dedo en la nariz lo demás lo he visto todo tal y como lo cuentas, jajajaja.
    Eres un crack.

    Besos.

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