Pequeños gestos que dicen mucho

Fotografía de D.Orell
    Todo sucedió un viernes por la mañana bien temprano, de hecho tengo mis dudas y que no fuera todavía jueves de madrugada, pero lo cierto es que cuando me tomaba el café ya se teñían los tejados con el esplendor de los primeros rayos de Sol y por ahí perdido, sentado en un escalón estaba yo tomando mi café soluble descafeinado en un viejo vaso que antaño fue el tarro de Nocilla; estaba desayunando dormido, que no despierto pues es lo que sucede cuando en  el dichoso árbol del huerto es el lugar de encuentro matutino de decenas de gorriones felices y hambrientos buscando semillas o migas de pan por el suelo.

    Somnoliento tomo mis primeros sorbos prácticamente a ciegas, como los gatitos recién nacidos o como los borrachos en la madrugada pero a diferencia de todos ellos es que yo no voy dando pasos de equilibrista amateur. No, yo me siento en cualquier lugar mientras que el café (o descafeinado) me va recorriendo por las venas hasta llegar a mi cerebro que se pone en marcha al igual que una vieja locomotora.

    Entonces siento la brisa en mi piel y que algo me hace cosquillas en mis pies descalzos. Focalizo la vista por momentos y descubro que hay un centenar (más o menos) puede que dos centenares de «bichos de bola» por el suelo y las paredes de la casa. Me resulta muy curioso verlos, siempre me han parecido los insectos más majos de todos cuantos pueden haber en un jardín. Y los miro, los observo y si veo alguno que se queda volcado con sus patitas arriba sin poderse incorporar yo soy el único imbécil que los ayuda a darles la vuelta.

    Entre todas las estupideces que hago, una de tantas es esta, ayudar a estos bichos de bola a ponerse de pie y seguir haciendo sus funciones, qué no sé cuales son ni tampoco conozco el objetivo de su existencia… pero resulta que soy así, si alguien se cae ahí estoy yo para ayudarle a ponerse en pie para que pueda continuar con su vida.

Feliz Lunes!!! 😀

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22 comentarios en “Pequeños gestos que dicen mucho

  1. Y así eres tú, el chico que da vuelta a los insectos bola, o a las criaturas variadas que ocupan nuestro extraño mundo ( entre las que me identifico). Ahí estás siempre, cuando mis patitas torpes no son suficientes para ponerme en pie. Y cuando crezco y me subo a lo más alto del árbol…
    Muaks

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  2. Un gesto muy altruista, todos los seres tienen una misión en la vida y hay que ayudarles a que sigan su camino. Aunque la verdad es que a estas criaturas no las ha dotado la naturaleza de belleza pero igualmente tienen derecho a vivir.
    Espero que hayas disfrutado también del café……. : )
    Un abrazo !!!

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  3. Yo también ayudo a darse vuelta a los bichitos bola y a los escarabajos… Dan mucha penita cuando quedan pataleando los pobres sin poder enderezarse… Las cucarachas no me dan ninguna pena. Esas no. Jajaja.

    Me ha gustado la comparación con ayudar a las personas. Eso es de persona noble y me gusta. Un besote!!!

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  4. Ay que chupiguays que somos todos, por eso no se venden insecticidas, y los unicornios rondan los jardines. Si es que… más que de altruismo, de hipocresía está lleno el mundo.

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