Reto Halloween 2013 – Fase 3 – Relato en 666

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Por fin hemos llegado al último reto que los chicos de Acompáñame nos proponen y hoy para no ser menos, he querido dejar mi Relato en 666 palabras.
Aquí os dejo el enlace para los que quieran participar – Halloween reto 3
 De las fotos elegido me quedo con esta pues es la que más se acerca a la historia y porque es la que más me ha gustado.
 Y ahora el relato de terror:
El Interruptor – Relato en 666 palabras



Recuerdo perfectamente que miré el reloj en el preciso momento en que éste marcaba las seis de la tarde, hora de finalizar la jornada laboral pero el trabajo se había acumulado en las últimas semanas y decenas de carpetas se amontonaban sobre la bandeja de mi escritorio. No podía largarme sin adelantar un poco.

Mis compañeros se fueron marchando hasta que yo me quedé ahí solo en mi cubículo revisando el correo electrónico antes de continuar con mis tareas.


El último en salir apagó las luces y cerró la puerta, de no ser por la pantalla del ordenador me habría quedado completamente a oscuras. Me resultó bastante paradójico ver que mi trabajo era lo único que apaciguaba mi fobia a quedarme a oscuras.


Al final del pasillo se encontraba el interruptor de la sala junto a la puerta. ¨Solo son unos metros lo que me distancian” pensé y seguidamente, como si la vida se me fuera en ello me puse de pie frente al largo y angosto pasillo, aferré mis manos al escritorio, traté de respirar hondo y tranquilizarme pues me estaba entrando el pánico. Inicié mis pasos con cautela para no tropezar y palpando a ciegas las paredes de los cubículos que estaban fríos por el aire acondicionado, intenté mantener la valentía. Ya faltaba menos. El interruptor quedaba cada vez más cerca.


¨Tanto Windows y ni una ventana en toda la oficina¨ dije en voz alta y tropecé con un cable del suelo y mis gafas se perdieron por algún lugar que no pude encontrar de inmediato.


Rápidamente intenté ponerme de pie abriendo bien los ojos para ver algo entre tanta oscuridad, con las manos quise captar cualquier cosa con la que poder agarrarme y también orientarme un poco. Toqué algo robusto como un armario con paredes de plástico y supe enseguida que se trataba de la máquina del café cuyo acierto me propinó un poco de alivio porque eso me indicaba que ya estaba muy cerca de la puerta y por supuesto, del interruptor de las luces de la sala que aproximadamente estaba a metro y medio de ahí.


Mis nervios se habían acelerado desde mi caída en el pasillo, además el hecho de haber perdido mis gafas me angustiaba todavía más y con toda la ansiedad que la fobia me producía, me costaba respirar.


“Vamos que no es nada!” grité en el instante que logré ponerme en pie, “ya casi has llegado” me decía a mi mismo para no perder el control y empezar a gritar desesperado como tantas veces me había ocurrido desde pequeño.


A partir de ahí tenía que tantear con cuidado hasta llegar al maldito interruptor porque junto a la máquina del café había una planta de esas de plástico que tanto le gusta al Director de la empresa y que con tanto esmero limpia la señora de la limpieza cada día; tras la planta quedaba un perchero de aquellos antiguos que a menudo molestaba a la hora de cerrar aquella puerta.


Suspiré profundamente antes de estirar los brazos y tantear aquel último tramo hasta dar con el final de mi agónica tarde. Con las manos como guías acaricié la chaqueta de algún compañero despistado que se fue sin ella y para el colmo de mis colmos, el perchero se me echó encima golpeándome la nariz, empecé a sangrar y me sentí atrapado con aquella chaqueta en mi cabeza como si fuera una red de pescadores. Aturdido como estaba, volví a estirar la mano para encender la luz y acabar de una vez por todas con tan aparatoso momento. Doña Juana, apareció tras la puerta, encendió la luz y gritó como un cerdo cuando lo atrapan con una cuerda.


Yo le miré a través de las mangas de la chaqueta con la cara ensangrentada, los ojos bien abiertos y las pupilas contraídas pero no fue una buena escena para aquella mujer que se desmayó del susto y tuve que llamar a emergencias de inmediato tanto para ella como para mi. 

Besos y abrazos!!! 
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12 comentarios en “Reto Halloween 2013 – Fase 3 – Relato en 666

  1. ¡Por Dior! Estaba diciendo, que encuentre la pu¨¨ llave de una vez. Muy bueno David, por cierto, la frase del windows y las ventanas me ha matado, cómo mola!!! Me la quedo. Y enhorabuena por el relato, me ha gustado mucho. Biquiños!

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  2. Hola David , ya estoy aquí … La verdad es que si uno no lleva consigo una buena linterna , a la persona que le da miedo la oscuridad , es que lo pasa mal , yo tenia hasta angustia … Pobrecillos los dos , tanto el como la mujer de la limpieza , muy buen relato , me a gustado mucho , ah y gracias por pasar por mi blog , y leer el mio , que la verdad es muy cortito , besos de Flor .

    volvere pronto por aquí a hacerte una visita , vale majo .

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  3. Pobretes los dos, jajaja! Te ha quedado un relato que va ganando en intensidad párrafo tras párrafo, sí señor.

    Recuerdo que de peque tenía miedo a la oscuridad y hoy, sin embargo, la adoro. Cosa de miedos infantiles, imagino 🙂

    Un abrazo, tío!

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