El taxista de las nubes

Como una fría mañana lluviosa de visita al médico se convierte en algo diferente…
Entre las tareas que realizo y que siguiendo con mi tónica habitual de no contar nada, ni un detalle, se encuentra la de acompañar eventualmente a un familiar al hospital para sus chequeos médicos y como ya no tengo coche, el pobre murió en la desidia (podéis ver mi publicación homenaje aquí) me encuentro en que, de vez en cuando, tomamos un taxi para desplazarnos.
Si bien esto podría tratarse de algo irrelevante e intrascendente estoy muy equivocado, porque en el mundo, perdón, en el universo de los taxistas se acontecen pequeñas historias que sobrepasan la cotidianidad, rozan la estupefacción, saborean el amor e incluso, nos pueden transportar directamente y sin semáforos al mismísimo infierno de un atasco y con el contador pesetero siguiendo su curso…
En mi caso, hoy ha sido diferente, distinto de todo lo que podría haber ocurrido puesto que el conductor que afable ha dejado su cigarro hundido en un charco de agua para transportarnos a nuestro destino, nos ha ofrecido la mejor de sus sonrisas con su bigote casi flotante y recortado simétricamente. Hasta aquí todo correcto.
Pero el motivo por el cual me ha llevado a redactar esta entrada con toda la sorna y retintín, ha sido que al llegar a una de las rotondas (sí en Mallorca las tenemos porque somos chachimolonguis) el pobre hombre ha vivido uno de esos momentos que seguramente hoy, al llegar a su casa, subrayará con fosforito en su bitácora para rememorarla en su jubilación; pues en su estupor durante la rotonda ha sido el descubrimiento de una nube (hoy es un día nublado y lluvioso ya lo dije al principio) que le ha llevado a informarnos con pasión y un deje de maravilla, que se acercaba una copiosa y solemne tormenta (cito textualmente) con rayos y relámpagos.
En fin, que yo no soy un ingrato pues me ha venido bien conocer el parte meteorológico del día de parte de un profesional del transporte público urbano.
Agradecido y estupefacto le dedico un aplauso al taxista de las nubes. 
Feliz lunes! 🙂
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18 comentarios en “El taxista de las nubes

  1. Y los abuelos, ¿qué, eh? ¡Anda que no saben de meteorología ni ná! No habré oído veces aquello de “Este viento es pa llover” o “Mañana va a hacer bueno que la noche está muy estrellada”. Si es que no sé para qué queremos hombres del tiempo, de verdad… 😛

    Un abrazoteee! 😉

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  2. Si es que los taxistas son expertos en todo… En meteorología, en fútbol, en política… Hay veces que he sentido que, en lugar de en un taxi, me había colado sin saberlo en el debate sobre el estado de la nación. Un besote!!!

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  3. Mi ciudad es pequeñita, y voy a todos los sitios andando y si no, pues en autobús, desconozco el mundo de los taxistas, lo que si conozco son las rotondas, se multiplican solas! Aparecen de la noche a la mañana! jajaja

    Un abrazo!

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