Verde como las espinacas

A veces nos tenemos que armar de paciencia, pero no de esa paciencia que dura un instante para ver qué hay dentro de la caja de las galletas danesas porque dentro habrán galletas danesas. Me refiero a esa paciencia que adquiere otros niveles más adultos, de esos que salen sarpullidos cuando tras las espera no hay frutos, o también cuando, durante el proceso en el que se necesita el uso de la paciencia encuentras momentos para irritarse. Es decir, pondré un ejemplo para explicarme mejor porque con lo rayao que estoy ahora…
Me refiero a que hay que armarse de paciencia cuando a la hora de pedir un servicio por teléfono (No Dess, no hablo de profesionales de las artes amatorias) te encuentras con seres tipos incapaces de comunicarse con un mínimo de decencia profesional personal.
No voy a decir a quién he llamado esta tarde para que el tio en cuestión ponga una pausa para expulsar un gargajo de esos que no pueden tildarse como naturales, sino que más bien sobrepasan lo grotesco.
Entiendo que uno pueda estar resfriado o acatarrado, y también entiendo que hay momentos en que cuando ¨el pollo quiere salir a pasear, hay que abrirle la puerta¨, pero no creo que sea extrictamente necesario que haya que hacerlo con todos ¨los honores¨ para que el que se encuentra al otro lado del teléfono (en este caso YO) le den ganas de continuar con la conversación, sino, todo lo contrario: colgar. O matarle.
Entonces la paciencia es lo último que te queda, después de desearle una muerte rápida e indolora al puto guarro que no se corta un pelo en realizar este tipo de ¨actos¨.
Aunque los hay que tampoco se cortan si el trato es precisamente, en persona. Frente a frente.
Y me consta que hay algunos que directamente se llevan al pollo pa´ dentro y con lágrimas en los ojos, continúan con toda su profesionalidad para dar un buen trato al cliente.
Luego los hay tambien que con toda la amabilidad que el pollo en la garganta les permite, te dejan en Stand By para irse al aseo y regresar dignamente como si nunca hubiera pasado nada.
En fin, os dejo con una canción 😄
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9 comentarios en “Verde como las espinacas

  1. Yo no era el que estaba al otro lado de tu teléfono, quiero dejarlo muy claro. XDDDDD
    La gente cada día tiene menos educación. Y parte de la culpa es de la tele (los padres también tienen su parte de mérito/culpa, por supuesto) Nos han acostumbrado a que cierto tipo de actitudes son graciosas, hilarantes y desternillantes, y que debemos enorgullecernos de realizarlas en público.
    En fin, así nos va luego por el mundo :,,(

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