En el barrio donde vivo

En el barrio donde vivo la emoción emana por doquier porque cada cierto tiempo sucede algo vibrante, siempre ocurre algo que hace que vivir aquí sea como estar en un parque de atracciones.  Cuando me ofrecieron la posibilidad de encontrar un nuevo domicilio es esta barriada jamás lo habría sospechado y oye, no me arrepiento de nada.
Si echamos la vista atrás en el tiempo habría que rescatar aquella vez que me llamaron al portero para preguntarme si había lanzado una tortilla de patatas a la calle, o  la loca que se pensaba que le perseguía con fines depravados. También habría que mencionar esa noche de Semana Santa que nos despertaron los del KKK paseando a la muñeca  virgen y por supuesto a la puta vieja de los cojones de abajo que no hace más que gritar y gritar sin parar porque no sabe hablar como alguien normal y corriente, no, esa vieja tiene que gritar como las hienas y ahora, como nuevo aliciente a la convivencia en el extrarradio se suma un recién nacido que llora todo el rato.
Como veis, en mi barrio hay de todo: un puticlub, un repartidor de butano que pasa cuando le sale del toto, acumulamos la basura hasta tres días seguidos para ahorrar en combustible del camión de Emaya, tenemos una guardería a menos de 20 metros del anterior establecimiento, una panadería que vende cosa fina, un taller de autos que a veces tiene un Ferrari 550 Maranello en la puerta y ahora que llegan las verbenas, tenemos al típico albañil con mono azul y barriga cervecera que pincha canciones de Xuxa (eso es muy WTF!) y por supuesto al rompepistas más vendedor en las gasolineras: ¡Camela! 
No menosprecio a mi barrio, por muy choni que sea, tiene su encanto, su idiosincracia, su desparpajo. Me acogieron hace poco más de un año y para celebrarlo me invitaron a formar parte de la mesa electoral en las pasadas europeas (que al final no hice falta pero que de haber sido así ya conoceríais mi historia de turno) en definitiva, mi barrio mola, y mola tanto que el otro día explotó la bombona de butano dentro de un coche justo debajo de mi ventana. Nota: No hubo que lamentar heridos de gravedad afortunadamente.
¡Feliz fin de semana!
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21 comentarios en “En el barrio donde vivo

  1. Jajajjaa! A mí me gusta donde vivo. Ahora tengo una duda existencial, no sé si mis vecinos de al lado han muerto o se han mudado. Espero q sea lo segundo, o no. Pero que no vuelvan. Dan mucho castigo, gritan sin parar y al mayor un día lo va a visitar el Hermano Mayor ese de la tele. Porfa, rezale a la virgen esa del kkk cuando pase x tu casa pa q no vuelvan esos vecinos, ok? 😄
    Muak

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  2. ¡¡¡ Y yo que te imaginaba viviendo en un remanso de glamour…!!! XDDD
    Quitando el F550….
    Yo te haría hueco en casa, pero soy alérgico a los gatos… 😛 así que ahí te quedas.
    Brazos D!!

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  3. Recuerdo la anécdota de la tortilla de patatas. Eso solo pasa ahí y en el Bronx como mínimo, que lo sepas 😛

    Yo creo que casi todos los sitios tienen su “cosa”, al final. O es que por muchas cosas malas que veamos a veces, terminamos sabiendo buscar el encanto siempre, no sé 😛

    Abrazotes!!

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  4. Según me cuentas me has hecho recordar la peli de la Comunidad con Carmen Maura. Brutal!!!
    Yo de ti iría guardando billetes de monopoli 😄
    los del kkk será en el próximo abril jajajajja a ver si recuerdo hacer la foto cuando pasen ;P
    besos!

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