¿Corregir en Word o en papel?

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A la hora de corregir una novela o un relato, o cualquier otro tipo de documento, solemos hacerlo directamente sobre el procesador de textos (Word, Libreoffice, etc) porque resulta mucho más versátil, cómodo y eficaz, por las posibilidades que estas herramientas ofrecen, pero también se puede modificar la ubicación de párrafos e incluso páginas enteras, así como la eliminación total o parcial de un capítulo.

Yo lo hago, no voy a negarlo, sería como ignorar la evidencia. Me gusta, además, marcar con colores lo que me parece necesario y lo que considero inútil. Subrayar frases malsonantes y

crear notas en los márgenes y me escribo en ellas regañinas por esas barbaridades que descubro al revisar.
Sin embargo, la revisión y corrección no siempre nos presenta los resultados óptimos deseados y es cuando consideramos la opción de imprimir y darle caña al boli rojo de toda la vida.

¿¿¿Gastar papel??? WTF?! ¡Qué poco ecológico eres, macho!

A ver, sí. Es verdad que hoy en día y demostradas las infinitas ventajas que ofrece Word, por mencionar al más popular, la idea del papel resulta descabellado y anticuado para mucha gente. No obstante, no parece tan insensato ni tampoco irrespetuoso con el medio ambiente si sabes cómo hacerlo. En mi caso, y debido al trabajo, suelo aprovechar los folios malgastados para darles un nuevo uso. Es decir, rescato de la papelera aquellos que tienen una cara sin imprimir. Ya sabes, eso de reutilizar, reciclar y reducir. No se trata de daros clases de ecología, pero podría dar para un post muy interesante, ¿verdad?

Bien, decía que al imprimir la novela es más sencillo para localizar errores y analizar mejor el texto en cuestión. Además, le da un valor añadido el poder canalizar tu ira con el boli rojo. No es comparable a la técnica Vulcana de Kolinahr, pero funciona muy bien.

Entonces, lancé una encuesta en Twitter, he aquí una imagen con los resultados finales.

encuesta-twitter

La respuesta fue clara, a todos les gusta sujetar firmemente el bolígrafo rojo y comenzar a aplastar erratas, errores y barbaridades.

Pero ya sea en papel o en el portátil, tengo varios amigos que han accedido a dar su opinión al respecto. Ellos son Eva Tejedor, CrisMandarica, Ana Cepeda, Juan Manuel Peñate y Jaume Vicent (Excentrya).

Vamos a ver qué dicen:


Ana Cepeda

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Corregir en Word, en papel, o no corregir… he ahí la cuestión.
Creo que todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
Desde que uso el PC, para mí, que soy vaga por naturaleza, es más cómodo corregir en Word. Las correcciones son inmediatas, puedes hacer comentarios, utilizar diferentes tintas, y un largo etcétera que incluyo que no hay que imprimir, mover el culo hasta la impresora, reescribirlo de nuevo mirando atentamente, andar con un ojo en el papel y otro en la pantalla (o en el teclado si no se manejan bien los dedines).
Ahora bien, hay un inconveniente por el que muchos de nosotros hemos llegado a publicar algunos libros con esas puñeteras y dichosas erratas que son siempre lo que trae de cabeza a un escritor. Tantas horas intentando buscar un término adecuado que se ajuste a lo que tú quieres expresar, tanto tiempo rebanándote el seso para plasmar con exactitud la sensación que quieres transmitir para que cuando, por fin das con ella, no te des cuenta de que dos líneas más arriba has puesto un verbo, un artículo, un adjetivo o un palabro que no cuadra en género, número o tiempo verbal. Vamos, que no ves. Y no ves porque estás mareado de tanto subir y bajar, que es que se te ocurre la “cojo-idea”, te vienes arriba, lo pones y dices «soy la rehostia, ¡viva la madre que me parió!», y sí, eres la rehostia, por no asegurarte de que el palabrón en cuestión se sale de la tangente con el resto de lo que habías escrito arriba.
Así que no te queda más remedio que ponerte las lupas, imprimir y asumir que tienes que leerlo en papel, porque se ve mejor, porque es lo que el lector va a asimilar, porque la estructura de los párrafos se perciben con un solo vistazo y asumes, que las nuevas tecnologías son muy chachipirulis, pero el método arcaico es Dios. Y punto.
Conclusión: para las primeras correcciones se puede usar Word, y si te piden que corrijas el texto que no es tuyo, puedes tirar de comentarios, echarte unas risas, fijar las primeras impresiones, y todo eso que en papel no te cabe por muy pequeña que tengas la letra. Ahora bien, la última, al menos debe ir en papel comoDiosmanda. ¡Y se acabó!


Eva Tejedor

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A la hora de corregir prefiero imprimir y usar el boli. Rojo o azul o verde (tengo un porrón. Si vieras mi mesa, te asustabas). Me resulta más facil ver los fallos y lo que falta en un texto si lo tengo en papel. Los bosques me van a odiar, pero no puedo en la pantalla. Necesito verlo completo.
En la pantalla parece como si solo pudiera ver un 50%.
Ademas, influye también el factor trabajo. ¿Qué significa eso? Que no puedo estar siempre delante del ordenador, porque tengo que ir a currar. Y me llevo allí las hojas y adelanto algo. Si fuera por las horas que paso delante del ordenador, no llevaría ni media novela escrita.
Y el factor distracción. ¿Ves? He vuelto a bajar la pantalla otras dos veces mientras escribía esto. En papel no puedo distraerme bajando pantallas XD
Luego es un petardo lo de pasar las correcciones al documento Word, si. Pero sigo prefiriéndolo.


Cris Mandarica

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Me pregunta mi queridiño David si me parece mejor corregir en papel o en el ordenador. Las nuevas tecnologías nos dan muchas facilidades y es un lujo poder borrar y reescribir a golpe de teclado sin realizar mayor esfuerzo. Pero creo que las últimas correcciones, aquellas que se hacen para pulir los detalles justo antes de darle a publicar, esas, por mal que le pese al medioambiente, deben realizarse en papel. A nadie que haya escrito y corregido alguna vez se le escapa que hay errores de los que solo nos damos cuenta al cambiar de formato.


Juan Manuel Peñate

peñate.png

Si mi amigo David no me llega a preguntar por esta cuestión, ni se me habría pasado por la cabeza que algunos autores corrijan directamente sobre el papel. Es cierto, ni me lo había planteado. Supongo que cada cual tendrá sus motivos y manías, pero si hasta la fecha he corregido con el Word ha sido porque lo encuentro más rápido e inmediato. Con el corrector (a pesar de que no todo lo corrige) no puedo ver más que ventajas.
Para empezar, sobre el papel lo encuentro algo farragoso y sucio, todo lleno de marcas, señales, tachones y aclaraciones que uno pueda escribir sobre el texto impreso. ¿Y si una vez corregido y pasado a limpio, detectamos nuevas erratas, o párrafos que no nos convencen y queremos cambiar, o lo que sea? ¿Imprimimos un nuevo borrador? Y una vez pasado todos los filtros posibles, ahora aplicar las correcciones hechas al archivo Word, ¿no? Lo encuentro muy laborioso e innecesario.

Sobre el Word podemos hacer las mil revisiones sin necesidad de todo lo que he expuesto, más rápido, más limpio. Con la ventaja de que se va guardando corrección tras corrección. Es más, a través de su sistema de búsqueda, nos permite detectar palabras que creamos haber puesto mal a lo largo del texto. Por muy leídos que seamos, siempre hay palabras, expresiones o reglas ortográficas que desconocíamos, o que según la RAE cambian, el proceso de escritura es un constante aprendizaje. Imaginaos sobre el papel en busca de esa palabreja de la que dudamos, repetida una y otra vez a lo largo de nuestro libro. Trabajo de chinos. En cambio a través de Word, una simple búsqueda y en dos minutos lo tenemos solucionado.
Pero esta no es sino una herramienta más de las muchas que el programa trae para facilitarnos la compleja tarea de corrección (la parte más lenta y ardua de todo el proceso de crear un libro, al menos para mí).
Resumiendo, seguiré corrigiendo con este sistema. Lo mismo que a la hora de leer siempre preferiré el papel al formato digital (para gustos los colores), para trabajar en una corrección prefiero el Word al papel, lo encuentro más sencillo y profesional.


Jaume Vicent (Excentrya)

Excentrya

Yo prefiero revisar los textos en papel o, al menos, en un formato cómo PDF en el que no pueda hacer ningún cambio. Suelo hacer varias revisiones y la primera siempre es una lectura completa del texto, tomo notas sobre los puntos más flojos, por ejemplo si tengo muchos errores de puntuación o si hay alguna parte en concreto que no funciona. Si reviso en Word acabo siempre cambiando cosas, añadiendo, quitando, corrigiendo erratas… De esa forma no me concentro en el texto, tenerlo en papel me impide realizar cambios en esa primera revisión.

 

 


Como veis, hay opiniones para todos los gustos, pero todos y cada uno de ellos coinciden en lo mismo: es preciso revisar y analizar profundamente el texto. Es tan importante como necesario que el trabajo quede limpio y libre de errores, aunque claro está, ¡siempre se fuga algo!

 

¡Muchas gracias por colaborar, chicos!

 

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21 comentarios en “¿Corregir en Word o en papel?

    1. Exactamente, Estefanía. Corregir en papel es el modo más adecuado porque te da una visión más clara del texto finalizado, o a punto de finalizar. En cuanto a la Naturaleza, yo uso papel reciclado o aprovecho todo cuanto puedo y lo llevo después a reciclar.
      Lo que dice Excentrya sobre pdf es una buena opción que debo probar, sabiendo que hay un modo de escritura sobre ese formato que lo permite 🙂
      Gracias por tu opinión, sabía que tenías algo bueno que decir 😛
      ¡Besos, morena!

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  1. Nunca he escrito un libro, así que los textos que corrijo suelen ser cortos. No obstante, creo que me decantaría por corregir directamente en Word. Me parece mucho más práctico (aunque tendría que verme en la situación, claro). Besotes!!

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    1. Y yo que llevo tiempo pensando en que deberías escribir un libro, seguro que tienes una buena idea por ahí 😛
      Corregir en Word tiene esa ventajas 🙂

      ¡Besotes, Álter!

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  2. Son estas supuestas minucias las que redondean el trabajo del escritor. Podrá habérsele ocurrido a uno la siguiente obra maestra de la literatura universal, pero donde haya erratas en el texto, todo se va al traste (y ni qué decir si aparecen inconsistencias en el contenido o algunas fallas sintácticas). A mí me costó mucho trabajo pasar a corregir en pantalla. Vengo de la era predigital (y eso es algo que los nacidos en la era digital no poseen, la maravillosa experiencia de ambas épocas) y todo lo hacía a mano, usando solo la máquina de escribir para pasar los textos en limpio. Así que me acostumbré a corregir a mano y con bolígrafo rojo. Nunca pude escribir en la máquina, nomás no fluía nada. Cuando llegué a la computadora, pues me impuse el reto de empezar a escribir directo en ella. Me costó mucho liberarme del manuscrito, pero lo logré, y al mismo tiempo me enseñé a corregir en pantalla. No obstante, como ya lo ha comentado la mayoría, aunque el procesador de textos ofrece opciones “ahorra tiempo y esfuerzo” geniales, lo último no hay como hacerlo sobre papel. No me queda claro aún qué pasa con nuestros ojos y nuestro cerebro que ante el papel resplandecen y se percatan de todo, y que ante la pantalla como que se resisten a muchas cosas.

    En mi experiencia, sólo vale corregir en pantalla textos pequeños (relatos, poemas, etc.), pero textos de mayor longitud (obras de teatro o novelas) no pueden más que revisarse en papel. Y de ahí cada quien el estilo que mejor le acomode para hacerlo.

    Gracias, David, y disculpas por este comentario que casi resultó “novela” por lo largo. Pero es que de que me “emociono” con alguna idea, no hay quien me pare.

    Abrazote desde México.

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    1. Desde luego cada uno tiene sus métodos. Realmente no importa la fecha de nacimiento ni la época en que hayamos desarrollado las habilidades, lo que de verdad importa es, al fin y al cabo, lo que tú dices, que el trabajo no quede eclipsado por una mala revisión o la falta de correcciones.

      Gracias por pasarte por aquí, Ernesto 🙂
      ¡Abrazo!

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  3. Yo desde hace unos años corrijo directamente el documento del ordenador, pero creo que depende un poco del tipo de novela que haya escrito. Me explico: el último manuscrito que estoy corrigiendo lo he impreso y lo estoy revisando sobre papel (con boli azul, nada de rojo, por cierto, que no tengo que odiarme a mí misma jajaja) porque es una historia un poco más complicada que las anteriores, necesito pulirla bastante y añadir entre medias ciertos detalles, además de cambios en la narración, y me parece más lioso hacerlo directamente en el procesador de texto.
    Besos a todos.

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    1. ¡Primero lo del boli azul es genial! Eres una radical XD
      Por lo que dices, entiendo que según la experiencia adquirida y aumenta la complejidad de la narración, necesitas concentrarte más y sentirte más cómoda a la hora de mejorar y/o pulir el texto.
      Yo creo que lo mejor es trabajar todo lo que se pueda en Word y al final de todo, darle un buen repaso en papel.
      Gracias por pasarte 😀

      ¡Besos, Lluvia!

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  4. Aunque todavía estoy empezando en el mundo de la corrección profesional, hay algo que he aprendido de los encargos que me han llegado: el formato digital funciona muy bien para textos cortos y para textos largos que vayan a ser modificados en gran parte (tras una revisión de estilo o una betalectura, borradores, etc.). Pero si el texto es largo, y le estamos dando las últimas pinceladas, el formato papel no tiene precio. No sé por qué esas pequeñas erratas —una coma perdida (o mal puesta), un acento olvidado, un espacio de más (o de menos), un punto a final de frase…— se ven mejor en papel. Lo siento por los bosques.

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    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Para textos que son extensos y requieren una revisión más exhaustiva, el modo papel es lo mejor, sin duda.

      Gracias por la visita, L.M. Mateo 😛

      ¡Un saludo!

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  5. Yo antes corregía en papel lo que escribía. Y con antes me refiero al pleistoceno, cuando me sentaba frente a una Olivetti. Ahora escribo en el Pages, una herramienta de iOS que trabaja en la nube, de forma que empiezo a escribir un relato en el ordenador, lo continúo en el iPad antes de acostarme, y lo remato al día siguiente en el móvil en el trayecto del Metro. Suelo corregirlo en los mismos dispositivos si es un texto corto. Pero si se trata de un relato largo o de una novela corta, lo imprimo y corrijo a bolígrafo.

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    1. Muchas gracias, David por comentar.
      Los usuarios de iOS tienen esa posibilidad, algo similar ocurre con Google Docs. No estoy habituado a trabajar con estas herramientas a la hora de corregir textos masivos, pero es algo que estoy planteándome en serio, por lo práctico que parece.
      Creo que haré un tutorial cuando lo consiga 😀

      ¡Un abrazo!

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