10 errores que debí evitar al abrir el blog | David Orell

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A mi YO de 2011

—¡David, ven aquí! Ven, no tengas miedo, ¡no te voy a comer! —David mira a su alrededor y, sabiendo que soy yo quien le habla, se señala a sí mismo para confirmar que no se lo estoy diciendo a otro. ¡Qué capullo es, estamos solos! —Sí, acércate —le digo— y siéntate aquí.

Doy unas palmaditas al sofá y miro con ternura a ese bobo que con 29 años está pensando en abrir un blog. Me da lástima. Conozco lo que le espera.

¿Qué pasa? —pregunta mi yo del pasado a media voz. ¡Todavía no tenía canas en la barba! Tampoco tenía barba, solo una perilla a lo George Michael que no le quedaba bien.

Tenemos que hablar. —Esa frase suena demoledora, como siempre que alguien te la dice y no parece que sea una broma.

Mi yo del pasado recorre los tres metros que nos distancian como si el suelo se fuera a caer en cualquier momento. Finalmente, y con mucha prudencia, toma asiento y me vuelve a mirar. Entiendo que no es fácil. De hecho, es demasiado extraño, por no decir acojonante, encontrarte con alguien que se parece mucho a ti, pero con las diferencias que el tiempo siembra en nuestro cuerpo. Entonces David estira el brazo e intenta tocarme la cara. De pronto lo veo a punto de meterme el dedo en el ojo y lo aparto como a una mosca.

¿Eres real?

¿En serio? Me toca, me palpa, me examina. Casi le falta pellizcarme un pezón.

Suspiro y miro hacia la pared que tengo delante, como hacen en Modern Family y digo:

Soy de verdad, David. Calla y no me jodas más.

David retira sus manos y las posa sobre las rodillas. Empieza a reír. Está nervioso y sé que está deseando huir por patas.

Mira, David. Soy como la tía del anuncio de la lejía que viene del futuro.

David echa cuentas con los dedos. Suma tres y tres y vuelve a contemplarme pensativo. Entonces, con una ácida carcajada, me suelta:

¡Qué gordo te has puesto!

Le doy una sonora hostia en la cara, por gilipollas. Siento el hormigueo en la mano y comienzo a disfrutar pensando en las que me quedan por darle. Toda satisfacción es poca.

¡Oye, moreno! Gordo te vas a poner tú, no lo olvides. Así que dejo un silencio teatral antes de rematar—, piensa un poco.

Después de un breve discurso para explicarle que vengo de 2017 y de decirle que he visto cosas que nadie creería, le pregunto por qué quiere abrir un blog, pero antes de darle tiempo a contestar le prohíbo que se encoja de hombros y se limite a decir un vago y escueto «no sé». Quiero que haga un esfuerzo y piense en una buena respuesta.

Sí ya lo sabes tú que vienes del futuro, no sé para qué coño me preguntas.

Touché.

David se ríe, creyendo que va a ganar esta partida.

Responde. Soy tajante con él, es un adicto a robar el tiempo a los demás.

Necesito escribir. Tengo demasiadas cosas en la cabeza que necesito sacar de algún modo y lo de abrirme un agujero en el cráneo no lo veo.

¿Y los cuadernos? Tienes muchos, algunos sin estrenar.

¿Y qué? No voy a darle a la gente mis cuadernos. Bastante perdí con los libros que presté, y eso, supongo, que te seguirá escociendo.

Como una úlcera respondo—. Está bien, aquí es donde quería llegar.

¡Pues ve al grano!

Nueva hostia que le reaviva las cosquillas de la anterior. Sonrío y medito en el gustazo me estoy dando.

Tu experiencia previa ha estado bien. Nadie te leía más que tú mismo. Ahora sabes que quieres público, y eso está genial. Es un pequeño paso. Si estoy aquí es para decirte los 10 errores que debí evitar al abrir el blog.

Espera, ¿no se supone que aprendemos a base de errores? David levanta los puños como un boxeador para protegerse. Veo la gota de sudor frío que le baja por la frente.

Una mosca vuela entre nosotros como una pausa muda.

¿Ya? No espero que conteste, y continuo—. Si vas a abrir un blog debes tener claro lo que vas a publicar.

10 errores que debí evitar al abrir el blog

ABRIR UN BLOG

Bien, puedes hacerlo. Nadie te lo prohíbe. Pero si no sabes de qué ni para qué, no te molestes si nadie te visita o si nadie te comenta. Mejor hazlo para ti, por aprender y tal. Es importante que te tomes en serio las publicaciones, lo creas o no, un blog es otra ventana abierta al mundo. Es como si estás en tu casa y abres la ventana para que tus vecinos te vean. Cuida los detalles, lo que dices y lo que muestras. El mensaje que ofreces es tu valor añadido, porque ventanas hay miles.

Por eso te digo que si estás pensando en abrir un blog, debes tener muy claro qué es lo que quieres tratar. ¿Quieres publicar tus relatos? Genial, publica relatos, pero no confundas al personal publicando información que nada o poco tenga que ver con tu temática.

NO SABER PARA QUIEN VAS A ESCRIBIR

Ahora que ya sabes la temática que vas a tratar, es conveniente que te informes bien. Busca información. Visita blogs similares, investiga qué hacen y qué puedes hacer tú que no hagan los demás. Toma tu tiempo para anotar ideas (biografías de otros autores, curiosidades, libros descatalogados, etc). Sé creativo, innova e intenta ser tú mismo. Hablar como una enciclopedia no te hará más famoso, sino más repelente. Pero sobre todo, y esta es una de las monsergas más repetidas, no hables solo de ti mismo.

UNA MALA CONFIGURACIÓN INTERNA Y EXTERNA DEL BLOG

Llaves, móvil, cartera. Seguro que antes de salir has pensado qué vas a hacer y la ropa que te vas a poner, ¿verdad? Con tu blog pasa exactamente igual. Ya tienes una idea clara y en full HD de lo que va a ser tu blog. No te lo cargues con musiquita, con excentricidades y otras bobadas que solo sirvan para confundir al personal con una página de MySpace. Estudia bien el interior del blog antes de entrar en batalla. Observa por ahí y analiza blogs similares al tuyo. Seguro que pronto encuentras algo que te haga sentir cómodo.

A LA BÚSQUEDA DEL PÚBLICO EQUIVOCADO

Por aquí, en mi pueblo, también pasa el afilador con su peculiar sonido anunciando que te afila los instrumentos de corte en la puerta de tu casa. Suena un poco siniestro, ahora que lo pienso. Bueno, el afilador podría quedarse en su garaje esperando a que venga la gente con sus cuchillos jamoneros para que les devuelva el esplendor de la primera vez vale, esto suena más siniestro todavía, pero se va a llamar a la gente. Tú debes hacer lo mismo, y no te estoy diciendo que salgas a la calle a voz en grito con un chiflo en la mano para anunciar que acabas de abrir un blog —eso sí es muy siniestro—.

Como sabrás, hoy en día existen las redes sociales. Acércate a tus posibles seguidores, averigua si comparten tus intereses, habla con ellos y entabla una relación. Pero sobre todo, no vayas a seguir a todo el mundo porque sí. El afilador conseguirá antes que el pescadero le pase los cuchillos que si se va a la vendedora de Avon. Sin embargo, nunca se sabe.

CONTENIDO INADECUADO

No te voy a discutir que publiques tus relatos. De hecho, así fue como surgió Ya lo dijo Thomas. Además de eso, debes crear nuevos contenidos lo que te dejaba caer en el punto 2—, partiendo del material que hayas encontrado. Se supone que si te consideras escritor serás capaz de reinventar, ¡demuestra lo que sabes hacer! Una idea que jamás se va a agotar es crear una especie de diario de tu carrera como escritor, explicando a los demás lo que has avanzado, lo que has echado atrás, y todo eso que te vaya pasando. A los otros seguidores les interesará conocer tus experiencias.

Crear contenido inadecuado no te hará ningún favor. Y aquí es cuando te pido que repases el primer punto. Debes tener claro lo que vas a publicar. Mantén una línea recta con pequeñas variaciones, pero no te vayas por los cerros de Úbeda y crees artículos de las 7 idioteces más absurdas que se venden en Wallapop. Eso no tiene sentido ni lo tendrá para los seguidores de tu blog que van buscando información de sus pasos como escritores noveles. Lo cual nos lleva al siguiente error.

ABANDONAR TU BLOG

Vas a cumplir pronto tu primer año de blog y has agotado la lista de ideas, artículos y demás publicaciones que tenías pensadas. De pronto, el día que ibas a actualizar el blog se queda en blanco y tus lectores no tienen nada nuevo. Pasan dos semanas, tres, cuatro. A los dos meses, nadie te visita porque tu blog es una puta cabaña llena de telarañas donde Pennywise podría esconderse. Te has desanimado porque no tienes nada nuevo que contar.

¿En serio vas a permitir que todo el esfuerzo que has hecho se vaya a donde Lola Flores perdió las castañuelas? Entonces es que lo has hecho mal TODO. Repasa cada mes tus objetivos.

UNA NEWSLETTER (EL NO HACERLA ES LO QUE ESTÁ MAL)

Tranquilo, no pasa nada. A muchos les pasa y es normal. Pero como siempre hay un peroafortunadamente estoy aquí para evitar que cometas este error. Así que vas a crear una lista de correo justo cuando comiences con a abrir el blog. Te va a sonar una majadería, pero te aseguro que no lo es. Todos tus seguidores de Twitter, Facebook, etcétera, no seguirán tu carrera como lo hacen con Lady Gaga o las Kardashian, o la que sea que mole mucho en su momento. La lista de correo será ese petit comité donde tus seguidores más fieles se pondrán en contacto contigo y donde les podrás explicar en privado los problemas que te asfixian.

Los amigos están para algo y te ayudarán a salir a flote si tu blog flojea. Hazme caso, son un gran apoyo.

NO TENER TU PROPIO DOMINIO

Tras el batacazo ojito que tendrás unos cuantos más si no vas listote planteas la posibilidad de consolidar tu marca personal (cualquier cosa que hagas y que la gente te identifique con eso, es tu marca personal, como el afilador). Tu blog gratis está muy bien, pero si quieres que la gente te tome en serio será mejor que vayas pensando en comprar un dominio. De nuevo, haz la consulta con tus seguidores VIP de tu lista de correo, o con las amistades de Facebook y Twitter. Ve a preguntar sin miedo y pide consejos, información, pon tus dudas sobre la mesa y entérate de cómo resolverlas.

Empieza a pensar en que ser escritor no es solo dedicarse a escribir, tienes muchas cosas que aprender y que hacer aparte de crear historias. Lee este artículo de El escritor multifunción y no hagas remilgos porque sé que te encanta adentrarte en laberintos. Las inquietudes que tienes son las mismas que tengo yo.

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NO ADAPTARTE A LOS TIEMPOS

Es así, la vida es evolución y quedarse atrás es rendirse y morir. No lo hagas. ¿Quién te ha dicho que no puedes hacer nada? Ya te dijeron una vez que diseñar coches no era un trabajo real. También te dijeron que ibas a medir un metro setenta y te quedaste en el metro sesenta y uno. ¡A la mierda el que dirán! Tu blog lleva tiempo con el mismo aspecto y sabes que te aburre ver siempre lo mismo. A tus seguidores les gustará ver que has realizado cambios ahora que tu blog tiene un dominio y no es una cabaña mohosa y destartalada con un perturbado maquillado al extremo y un globo rojo en la mano. Además de cuidar el aspecto puedes permitirte hacer cosas nuevas y preparar nuevos contenidos apropiados. Tus seguidores VIP estarán contentos de ver que estás haciendo grandes logros, seguramente les estés dando un gran ejemplo a seguir, o puede que seas tú el que siga sus ejemplos. ¡De eso se trata!

Con las redes sociales sucede lo mismo. Criba a los que sigues tú y busca nuevos referentes. Marcate nuevos objetivos. Crea lazos más fuertes con tus compañeros de la red. Mide los resultados, pide retos que tú puedas hacer y crea un libro donde recopiles tus mejores relatos. ¡Qué se yo, el mundo es muy grande y hay mucho por descubrir! Ya no serás ese capullo que se leía a sí mismo.

NO PEDIR AYUDA

La noche es oscura y alberga horrores. Esto es tan sencillo como admitir que no eres capaz de resolver las dudas por tu propia cuenta, además, no puedes, te lo digo ya. No tiene nada de malo. Ser un escritor-bloguero-publicista-ilustrador-community manager-informático-lector y todas esas cosas que completan tu vida, son un cúmulo de tareas que te sobrepasarán unos días más que otros. Te puedes planificar la semana al milímetro, hacer malabarismos con los imprevistos, en fin, todo eso hará que se te escapen muchas cosas, como por ejemplo: estar al pie del cañón y enterarte de las noticias para no quedarte atrás. Si buscas bien o, simplemente, te esfuerzas un poco en las redes sociales o en tu propio barrio, te encontrarás con que hay más gente igual que tú y que te echarán un cable en todo lo que necesites. Hazme caso, pide ayuda siempre que lo necesites.

Estos son solo algunos de los errores cometidos más destacables, hay más, decenas o cientos. Pero no te quiero agobiar y tampoco te quiero robar esa bonita experiencia de cagarte encima, porque es justamente cuando te pones las pilas y procurarás no volver a “despistarte”.

¡Feliz 6º cumpleblog!

 

giphy

 

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18 comentarios sobre “10 errores que debí evitar al abrir el blog | David Orell

  1. Hola David soy yo…. Flor ¿ No se si te acordaras ? , ya hacia mucho tiempo que no se sabía de ti , y veo que por aquí sigues , y me parece muy bien lo segundo decirte y felicitarte por esos 6ª de cumple-blog que no estan nada mal , y como dice tú otro yo del futuro , estan muy bien los consejos que te a dado para el blog , que por cierto esta muy chulo y bonito.
    Me alegro mucho de tú vuelta , y que sea para muchos años más , te deseo una feliz tarde , me a alegrado mucho el leerte , besos de Flor.

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